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Continuado...
Los pueblos y nacionalidades mantienen con sus tierras y territorios una relación de pertenencia cultural absoluta. Cualquier desprendimiento, fractura o alteración de esa relación fragmenta y desgarra profundamente al Ser de las nacionalidades y pueblos. Como son parte del Ser constitutivo del sujeto contenido en las nacionalidades y pueblos, se convierten también en una dimensión ontológica del Ser de las nacionalidades y pueblos.
Las tierras y territorios, tienen el mismo estatus ontológico del derecho a la vida y a la libertad en el caso del ciudadano moderno individualizado.
El territorio de los pueblos y nacionalidades es el espacio geográfico, social, histórico y espiritual, integrado a la vivencia y a las instituciones ancestrales de los pueblos y nacionalidades. Está en una relación de totalidad con el hábitat -entendido por tal, el medio ambiente y los recursos contemplados en el suelo, subsuelo y aire- y establece vínculos, materiales e inmateriales de relacionamiento ancestral, donde se despliegan las culturas, instituciones, formas de organización y economías propias.
El sujeto moderno, además de la vida como derecho ontológicamente fundamentado, también posee el derecho a la libertad en sus más diferentes manifestaciones (de expresión, de movilización, de organización, etc.). La noción de libertad del sujeto moderno (ciudadano) también está individualizada. El Estado reconoce y garantiza la vigencia de este derecho fundamental. Sobre este derecho fundamental se estructura el sistema político, la administración de justicia, la estructura del Estado y el régimen de desarrollo.
El Estado Plurinacional al incorporar a su interior a otros sujetos diferentes al sujeto moderno (ciudadano), amplía el concepto de libertad desde su visión individualizada (libertad individual) hacia una visión más compleja de libertades comunitarias, colectivas y diferenciadas. El Estado Plurinacional reconoce y garantiza la vigencia de los derechos a diferentes formas de libertad en conformidad a los sujetos ontológicamente reconocidos, y asegura que ninguno de ellos adquiere preeminencia sobre los otros.
Si el derecho a la participación política del sujeto individualizado en el Estado moderno se hace a través de la ciudadanía como derecho político fundamental, el Estado Plurinacional debe reconocer otras formas de ciudadanía diferentes a aquellas del sujeto individualizado, y, por tanto, otras formas de participación política.
El Estado Plurinacional al reconocer al sujeto jurídico-político contenido en los pueblos y nacionalidades como un sujeto fundamental e integrarlo al contrato social, le otorga a ese sujeto un estatus de ciudadanía colectiva, comunitaria y diferenciada, al mismo nivel y consideración que la ciudadanía individual.
Si el sistema político se ha articulado desde la noción del sujeto moderno individualizado contenida en la noción de ciudadanía, y ha determinado un sistema político que garantice la democracia desde la representación política a través de un sistema de partidos y un sistema de elecciones, el Estado Plurinacional amplía el sistema político existente para dar cabida a su interior al sujeto jurídico-político contenido en los pueblos y nacionalidades.
El sistema político tal como ha sido estructurado y concebido debe ahora abrirse para abrigar a su interior a un nuevo sujeto jurídico-político que tiene una forma diferente de concebir la política y la democracia.
Las nacionalidades y pueblos no sustentan sus sistemas políticos en los sistemas de representación a través de las elecciones, los partidos políticos, y la "regla de la mayoría", que son los fundamentos básicos del sujeto moderno individualizado, es decir, el ciudadano, sino en formas de relacionamiento político complejas y probadas atávicamente, y que se sustentan en el diálogo y el consenso, en el cual la memoria histórica de los pueblos y nacionalidades, expresadas en sus ancianos, tiene un peso específico a la hora de tomar decisiones políticas. La apertura del sistema político a la incorporación de otras formas de ciudadanía colectiva, comunitaria y diferenciada determinan la existencia de una DEMOCRACIA PLURINACIONAL.
En la democracia plurinacional, el sistema político y la estructura del Estado incorporan los derechos y deberes de todos los sujetos ontológicamente reconocidos (l@s ciudadan@s, y las ciudadanías colectivas, comunitarias y diferenciadas expresadas en las nacionalidades y pueblos), para otorgarles iguales niveles de participación política y representatividad institucional.
En el Estado Plurinacional el ejecutivo y el legislativo se estructuran y definen desde la representación tanto de las decisiones de los/las ciudadanos/as, manifestadas en los respectivos procesos electorales, cuanto de las decisiones de las ciudadanías colectivas, comunitarias y diferenciadas de los pueblos y nacionalidades, expresadas en sus propios sistemas de representación y sus propias instituciones políticas.
Si el Estado reconoce la existencia de derechos fundamentales civiles y políticos al sujeto moderno individualizado, y articula un sistema de defensa, protección y aplicación de esos derechos a través de sus sistemas de administración de justicia, entonces el Estado Plurinacional abre sus sistemas de administración de justicia a la incorporación de los códigos e instituciones que regulan la existencia y efectiva aplicación de los derechos del sujeto contenido en las nacionalidades y pueblos.
La administración de justicia en el Estado Plurinacional abre el debate para la incorporación y armonización del derecho moderno con las instituciones y los conceptos que han regido la vivencia ancestral de los pueblos y nacionalidades.
Las instituciones ancestrales y los códigos atávicos que han regulado la existencia de los pueblos y nacionalidades, en el Estado Plurinacional tienen reconocimiento jurídico y existencia plena. El Estado Plurinacional los reconoce en su aplicación y vigencia.
La forma y estructura del Estado cambian en el Estado Plurinacional porque ahora se ha reconocido al sujeto jurídico-político contenido en los pueblos y nacionalidades como sujeto fundamental en la conformación del Estado y en el contrato social.
En el sistema de representación política los marcos institucionales deben adecuarse a la coexistencia de al menos dos sujetos fundamentales: el ciudadano moderno, y las ciudadanías colectivas, comunitarias y diferenciadas. De la misma manera en la administración de justicia y en los regímenes de desarrollo.
Las nociones de desarrollo se han realizado, aplicadas e impuestas desde las nociones de un individuo moderno (el ciudadano) que en los modelos de desarrollo económico se convierte en consumidor que maximiza su comportamiento económico. De ahí las prácticas extractivistas del Estado que ha irrespetado los territorios indígenas a nombre de un desarrollo nacional y de los intereses de los consumidores. De ahí la preeminencia de los mercados como eficientes y eficaces asignadores de recursos escasos.
La noción de desarrollo económico es ajena al sujeto jurídico político contenido en los pueblos y nacionalidades.
El concepto de modelo de desarrollo en todas sus variantes (integral, sustentable, equitativo, etc.) no es pertinente en la cosmovisión, instituciones y formas de comportamiento del sujeto contenido en los pueblos y nacionalidades.
En el Estado Plurinacional, el desarrollo económico no es una meta que represente a los intereses de todos los sujetos jurídicos y políticos, por tanto, establece los límites de ese desarrollo al respeto de los derechos fundamentales tanto de los ciudadanos cuanto de los pueblos y nacionalidades.
El desarrollo se convierte en un medio para llegar al bienestar del sujeto individualizado, pero que respeta los derechos fundamentales del sujeto expresado en los pueblos y nacionalidades.
La forma por la cual la sociedad ecuatoriana conoce a los sujetos jurídicos-políticos contenidos en los pueblos y nacionalidades, y como parte del nuevo contrato social expresado en el Estado Plurinacional, y como sujetos diferentes al sujeto moderno individualizado, es a través de la interculturalidad.
La interculturalidad es la forma por la cual la sociedad dialoga y se re-conoce a sí misma como unidad en la diversidad.
La educación en el Estado Plurinacional no tiene el deber de transmitir y replicar los valores del sujeto moderno individualizado como valores universales, sino el deber de reconocer, respetar y socializar la diversidad de saberes existentes.
En el Estado Plurinacional la educación en su conjunto se convierte en un sistema intercultural de respeto, valoración y socialización de todos los saberes existentes a su interior. De la misma manera en la salud, con el conocimiento, la ciencia y la tecnología.
El Estado Plurinacional, al abrirse a la incorporación de varios sujetos jurídicos-políticos (el ciudadano moderno y los pueblos y nacionalidades), expresa formas diferentes de construcción de un horizonte social del largo plazo.
En el caso del sujeto moderno expresado en el ciudadano moderno individualizado, la noción de bienestar tiene, en lo fundamental, una dimensión económica.
En el caso del sujeto jurídico-político contenido en los pueblos y nacionalidades, la noción de bienestar es ética y holísitica.
Ambas nociones son válidas en el Estado Plurinacional a condición de que se respeten ambas y que el Estado Plurinacional articule los mecanismos sociales e institucionales que hagan posible el respeto y la convivencia de estas formas de comprender la vida, el futuro, la sociedad y la democracia.
El Estado Plurinacional es un desafío para la sociedad ecuatoriana. Es la primera vez en mucho tiempo, en el que la voz de los sin voz, ahora tiene la oportunidad de expresarse. Los pueblos y nacionalidades hemos sufrido la conquista, la colonización, el exterminio, la invisibilización, la explotación. Pero, lejos de nuestra intención la revancha o el resentimiento. Los pueblos y nacionalidades hacemos una apuesta por la democracia, por el respeto, por la convivencia, por el conocimiento y re-conocimiento mutuos. El Estado Plurinacional es nuestra propuesta y nuestro proyecto por respetar y comprender nuestras diferencias, para construir un país más unido, más solidario, más equitativo, más respetuoso, más justo.
Mónica Chuji Gualinga
Asambleísta Nacional
Presidenta de la Mesa Constituyente No 5 Recursos Naturales y Biodiversidad
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