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“El pueblo secoya esta afectado en todo lo que es la vida – la cultura, lo económico, lo social. Ancestralmente teníamos una vida selvática, libre de contaminación. Texaco rompió nuestras organizaciones, externas e internas. Hemos perdido territorio, lagunas. Las aguas están sucias, el medioambiente se ha afectado. Los ríos están contaminados.
El gobierno y Texaco no han respetado los derechos humanos. Ahora tenemos unos 40 000 hectáreas, antes eran un millón. No hay casería, pesca y hay una desunión con la naturaleza. Antes vivíamos con ella. Ahora es otra vida. Hay secoyas que viven vendiendo la madera de la selva. No estábamos capacitados para este cambio. Es una desorden en nuestra forma de vivir.
El caso Texaco es sobre vida o muerte, porque nos ha traído enfermedades como cáncer y contaminación del aire y el agua. Para las nuevas enfermedades no funciona nuestra medicina ancestral. Es una triste realidad.
Queremos volver a tener agua limpia y esperanzas de vivir. Ni el gobierno ni Texaco han entendido, y Texaco está manteniendo obstáculos. Por eso estamos presionando para decir que tenemos que hacer justicia. Solo sabemos nosotros las afectaciones. Somos nosotros que vivimos allí. Allí vivimos, morimos y procreamos.
Queremos reparación. El gobierno también tiene que hacer un buen oficio en esto.
Hoy en día somos unos 500 secoyas, pero hace 40-50 años éramos 70 000. El pueblo Tetete desapareció totalmente, un pueblo entero. Por poco hemos sobrevivido nosotros. Estamos luchando por vivir. Creo que esta correcto hablar de un genocidio.
La razón por estar aquí es la demanda, el perito tiene que darse cuenta que si hubo una violación de los pueblos. No tenemos salud y nuestras tierras son reducidas.
Queremos decir como nos sentimos. Que no nos siguen mintiendo. Tienen que hablar con nosotros para preparar una reparación histórica. Después de Texaco han llegado filas de otras compañías que han venido atrás.”
Por: Tove Maria Silveira
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