Espiga de Oro ( una comunidad del pueblo Cayambe)
Para llegar a la comunidad Espiga de Oro, nos dirigimos al sur este de la ciudad de Cayambe y a los 5 minutos empiezan a desaparecer las casitas de tejas rojas. Se ve un paisaje muy verdoso y un ave vuela, como guiándonos por el camino, que recorre grandes extensiones de tierras con un centenares de vacas se ve todo el rato. Solo en una pendiente se ven unas cuatro casitas con unos pocos metros de tierra.
Recorrimos este paisaje acompañados de un sol brillante y un viento fresco, llegando a la escuela de Espiga de Oro, que esta a 4.200 metros a nivel del mar y a unos 15 kilómetro del volcán Cayambe. Niños, madres y padres de familia recibieron a las delegaciones de UNICEF, ECUARUNARI, Pueblo Cayambi, Dirección Nacional de Educación Bilingüe, Dirección Provincial de Pichincha y el Consejo Provincial. Esperaban la llegada para demostrar el programa de nutrición que están llevando adelante. Las madres y padres de familia compartieron con nosotros un almuerzo que ellos mismos prepararon. Una madre nos cuentó los ingredientes de la sopa de lenteja porque “es muy nutritiva porque son granos que la madre tierra nos da, así nuestro niños serán fuertes en la escuela y serán mas fuertes”.
Al medio día los niños, y los comuneros entregaron los granos, plantas y flores que trajeron para hacer una gran mesa (construcción de una cruz cuadrada, y un círculo con todos los productos). En ese sitio agradecieron al taita Inti y madre tierra por la fuerza que les ha dado todo el año y para tomar fuerza en el inicio del año nuevo. Todo esta ceremonia fue parte del proceso de recuperación cultural que los pueblos kichwas venimos impulsando.
Mientras se compartían los alimentos, Luís Farinango de 35 años contaba. “Yo trabajo en la hacienda desde las 2 de la mañana hasta las 8 de la noche junto con mi esposa y mi hijo, nos pagan 180 dólares mensuales por los dos y mi hijo cien”. Comenta que ya poca gente trabaja en las haciendas, porque la mayoría se van a las florícolas.